De África a Guatavita

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Lo que inicialmente iba a ser un viaje de 10 meses, se convirtió en una aventura de un año y medio que nos llevó a recorrer montañas, sabanas, ciudades, aldeas, barrios, mares, ríos, lagunas, islas y volcanes.

Africa, un continente de sorpresas, ritmos y magia, tan diverso y rico en naturaleza, cultura, música, sabores, olores, bailes y risas. Que nos permitió aprender de la mano de su gente sobre su territorio, nos mostró distintos secretos, y nos hizo vibrar a una frecuencia distinta, entendiendo tanto de nosotros mismos, de la capacidad de tejer sueños individuales, pero añadiéndole el componente comunitario, de colectividad donde la magia cobra vida en el instante mismo, en el ahora.

Un viaje lleno de retos, personales, de pareja, de familia, de comunidad, de equipo, donde adquirimos herramientas para continuar el camino. Pudimos aprender, compartir, enseñar y recibir lecciones de vida. Este recorrido nos llevó por Nueva York, Kenya, Rwanda, Uganda, Etiopía y Marruecos. Entre más caminamos, más profundo en nosotros mismos andamos. De África, de donde venimos, del origen, volvemos a Guatavita, donde empezó este proceso de descubrimiento y conexión.

Inicialmente salimos a ser parte de un programa de liderazgo social, el Acumen Global Fellowship. Lo que creímos sería un proceso personal de adquirir herramientas técnicas para escalar nuestro trabajo, fue realmente un viaje colectivo con doce personas maravillosas de diversos lugares del planeta: Bután, China, Zimbabwe, Brasil, Rwanda, Francia, Colombia, Lituania, India y Sri Lanka. Indagamos el porqué del trabajo que hacemos, y el propósito de nuestros viajes personales y colectivos. Tejimos una red con emprendedores de todo el mundo, personas que creen que un mundo mejor es posible, y que trabajan para construirlo.

Además, pudimos explorar rincones y realidades fascinantes. Desde sembrar en una granja urbana en Williamsburg, a orillas del Hudson, o bailar desenfrenadamente para llegar al centro de nuestros seres, al compass de los cinco ritmos. Pudimos aprender de hierbas y medicinales en apotecarias locales, y dar clases de yoga en bibliotecas públicas. Mucha inspiración recibimos que nos preparó para la siguiente etapa de este viaje, atravesando el atlántico desde Nueva York, cruzando África, y llegando a Kenya.

Kenya, un país que comparte mucho con Colombia, donde la conexión entre las culturas se hace evidente, al encontrarnos sonriendo de corazón a corazón, bailando al ritmo de tambores, que te recuerdan que la vida es una y es ahora… y que esta en cada uno de nosotros, la responsabilidad de crearla, vivirla y caminarla.

Nairobi, fue nuestro hogar por un año y donde un lienzo en blanco comenzó a tomar forma cada día, con la certeza que algo grande y poderoso se abriría ante nosotros. Teniendo la oportunidad de apoyar proyectos locales, conocimos esta ciudad vibrante y fértil para soñar y hacer realidad esos sueños.

Hicimos parte de un equipo especial y vivo, que utiliza el fútbol como estrategia para promover la resiliencia y la felicidad en niñas, niños y adolescentes que viven en contextos de vulnerabilidad social. Fútbol Más, se inserta en el corazón de los barrios, trabajando con los actores principales: los niños y sus comunidades.

Aprendimos de la mano de los lideres comunitarios de Mathare y Kibera (los dos asentamientos humanos más grandes de Kenya), lecciones que te dejan por haber caminado junto a ellos, soñado, creado, y actuado. Te enseñan sobre recursividad, sobre resiliencia, sobre simpleza, comunidad, y felicidad. Apoyamos el diseño inicial del programa de liderazgo juvenil, acompañamos entrenos, ligas, reuniones comunitarias y con docentes.

De igual manera, conocimos e hicimos parte de un proyecto fascinante y con un gran impacto en jóvenes de los distintos asentamientos humanos de Nairobi. Africa Yoga Project. Donde a través de contar historias conocimos los rincones más escondidos de Nairobi, y tuvimos el gran regalo de conocer lideres comunitarios enpoderados que inspiran a comunidades enteras.

Nos certificamos como profesores de Baptiste Power Vinyasa Yoga. Un tipo de yoga que aboga por el liderazgo, comunidad, servicio, posibilidad y transformación… dentro y fuera del mat. Baptiste Power Yoga tiene tres elementos principales; asana, la practica física del yoga, las posturas; meditación, la práctica de enfocar la mente; y Búsqueda, la práctica de la transformación personal. Estos tres elementos motivan a los estudiantes para que descubran y se conecten con sus pasiones, creatividad y desarrollen la confianza en si mismos para emprender nuevas y grandes posibilidades en sus vidas.

En este viaje de empoderamiento personal, de introspección, de aceptación y de transformación, conocimos personas increíbles con diferentes talentos (tamborileros, bailarinas profesionales, artistas), unidos por la práctica del yoga, creamos en conjunto una oferta de yoga (Drum n Yoga) mezclada con la fuerza de los tambores africanos y la danza tradicional, promoviendo la conexión, el empoderamiento y la comunidad.

Tuvimos también la oportunidad de hacer parte de un emprendimiento social que por medio de tecnología y diseño proporciona soluciones para decenas de miles de familias que viven en pobreza energética. Hoy en día mueren más personas en el mundo al inhalar humo de fuegos ineficientes en los hogares, que las muertes por malaria, tuberculosis y HIV juntas. BioLite desarrolla tecnologías para cocción, iluminación solar y almacenamiento de energía que transforman vidas. Tuvimos la gran oportunidad de iniciar la oficina de Kenya, y desarrollar un tremendo equipo de personas que creen en el poder de negocios con sentido para solucionar los problemas más apremiantes de la humanidad.

Asimismo, Africa, colorida, alegre y real, dio vida a nuestra vida y alas a nuestros sueños, territorio vivo, que hoy desde la distancia recordamos como el lugar donde dejamos de ser dos. Traemos de África una hermosa semilla, Mara, quién da nueva energía a todo lo que hacemos.

Hoy desde La Juanita, digerimos lentamente y agradecemos este hermoso camino que hemos podido recorrer. Llegamos a sembrar de nuevo en este territorio mágico. Volvemos a abrir las puertas de este espacio de transformación y ecosistema de bienestar, para compartir aprendizajes, intercambiar ideas, tejer realidades, soñar, y construir ese mundo que queremos para nuestros hijos e hijas.

Desde Marzo abrimos de nuevo el hotel en La Juanita, y ponemos a disposición este laboratorio vivo para crear en comunidad. Estaremos compartiendo talleres y experiencias, y recibiendo manos, mentes y corazones que quieran sembrar con nosotros.

Estén atentos que se vienen cosas muy bonitas!